Para empezar a investigar palabras clave puedes combinar Google Trends, el Planificador de Google Ads y una revisión manual de los resultados. Cada herramienta responde una pregunta distinta: cómo cambia el interés, qué demanda estimada existe y qué espera encontrar quien busca. Después toca decidir si tu negocio puede atender esa necesidad.

En mi tercer día aprendiendo SEO quería hacer la investigación yo mismo. Le pedí a Codex que me guiara por pasos y fui compartiendo capturas y conclusiones. El ejercicio empezó el 23 de octubre de 2026 y lo cerramos el 25. Usamos una tienda ficticia de café: no vendimos productos ni medimos mejoras de tráfico o ventas.

Había empezado comprobando si una página de MDF estaba indexada. Esta vez quería entender cómo elegir las búsquedas para las que tendría sentido crear contenido. Terminé tomando decisiones sobre categorías, artículos y filtros de productos.

Empieza por lo que puedes ofrecer

Una palabra clave es una palabra o frase que usamos para investigar cómo busca alguien. Puede ser «cafetera italiana» o una pregunta completa como «qué café usar para prensa francesa».

Para el ejemplo supusimos que nuestra tienda vendía café molido y cafeteras. Eso nos permitía responder dudas sobre preparación y ofrecer productos. MDF, en cambio, enseña marketing: las búsquedas sobre café nos sirven como ejercicio, mientras que el contenido pertinente para nuestro lector es cómo investigar palabras clave para un negocio.

Antes de abrir las herramientas, escribe qué ofreces, a quién y qué puede hacer esa persona en tu web. Si solo eliges por volumen, puedes terminar preparando una página para una necesidad que tu negocio no resuelve.

En Google Trends comparé «cafetera francesa», «prensa francesa» y «cafetera italiana». Seleccioné Chile, último año, todas las categorías y búsqueda web de Google. Los tres estaban seleccionados como términos de búsqueda.

Al principio pensé que prensa francesa era el término que más había crecido. Mirando el gráfico conjunto, la conclusión que sí podíamos sostener era otra: cafetera italiana tenía mayor interés relativo durante buena parte del período. La línea de prensa francesa superaba a cafetera francesa en varios tramos, pero eso no bastaba para calcular un crecimiento sostenido.

La escala de Trends va de 0 a 100 y representa interés relativo. Un 100 no significa cien búsquedas. Además, Google explica que los términos con poco volumen pueden mostrarse como cero. Si no aparecen datos para una frase, no podemos concluir que nadie la busque. Cómo interpretar los datos de Trends.

Para repetir el ejercicio:

  1. Escribe dos o tres formas de nombrar tu producto o problema.
  2. Compara los términos con el mismo país, período y tipo de búsqueda.
  3. Observa el gráfico completo: una subida puntual no demuestra una tendencia mantenida.
  4. Revisa las consultas relacionadas y guarda las que correspondan a tu oferta.

En las consultas relacionadas aparecieron ideas como «café para cafetera francesa» y «cómo usar cafetera italiana». Ya teníamos tanto productos como dudas de uso para investigar. Las listas relacionadas sirven para descubrir ideas; sus barras no permiten comparar volúmenes entre paneles independientes.

El Planificador aporta estimaciones, con condiciones de acceso

Llevé las consultas al Planificador de Palabras Clave. Me mostró rangos de búsquedas mensuales y una columna de competencia.

Aunque el ejercicio busca evitar una suscripción a herramientas SEO, el acceso al Planificador tiene requisitos. En la documentación consultada el 25 de octubre de 2026, Google pide completar la cuenta con datos de facturación para acceder a funciones básicas. Si todavía no tienes acceso, puedes avanzar con Trends y la revisión manual, dejando el volumen como desconocido. Requisitos del Planificador.

Dentro del Planificador, introduce tu lista en «Consulta el volumen de búsquedas y las previsiones» o usa «Descubre nuevas palabras clave» para ampliarla. Comprueba ubicación, idioma, red y período antes de guardar los resultados. Para estudiar un negocio en Chile, revisa que no haya quedado otro país o una selección mundial.

La media de búsquedas puede incluir variantes cercanas. Si ves un rango de 100 a 1.000, conserva el rango: no lo conviertas en mil búsquedas exactas ni sumes variantes como si fueran personas distintas. La competencia alta o baja describe competencia entre anunciantes; no mide cuánto costará posicionar una página orgánicamente. Definiciones de Google Ads.

En las capturas del café que compartí no quedaron visibles los filtros superiores del Planificador. Por eso no uso sus cifras aquí como volúmenes confirmados de Chile. Para documentar tu propia investigación, guarda la tabla junto con los filtros o una exportación que conserve ese contexto.

Busca cada frase para entender la intención

La intención es lo que la persona quiere conseguir con una búsqueda. En Google revisé «cafetera italiana» y encontré tiendas y páginas de venta. Para «cómo usar cafetera italiana» vi blogs y videos educativos.

Codex también hizo búsquedas exploratorias y encontró ejemplos de ambos formatos. Su búsqueda no reproducía exactamente mi Google localizado en Chile, así que no la tratamos como una lista de posiciones nacionales.

La intención se puede describir como informativa, navegacional, de investigación comercial o transaccional. Para decidir una página, conviene traducir esas etiquetas a tareas:

Consulta del ejercicio Necesidad que investigamos Página candidata
cafetera italiana Explorar modelos y comprar Categoría de cafeteras
cómo usar prensa francesa Aprender la preparación Tutorial
qué café usar para prensa francesa Elegir café y molienda Guía de elección
café molido para prensa francesa Encontrar opciones adecuadas para comprar Categoría de café, con orientación

Para comprobarlo, revisa los primeros cinco resultados orgánicos, separando anuncios. Anota las URLs y si son categorías, productos, guías o videos. También registra si aparece una respuesta de IA, pero no confundas una cita con una visita o una venta.

Hay consultas mixtas. Yo interpreté «café molido para prensa francesa» como muy comercial. Al contrastarla, Codex encontró también guías. Mantuvimos una categoría como propuesta para nuestra tienda, sin convertir esa decisión en una regla válida para cualquier país o momento.

Una guía y una categoría cumplen trabajos distintos

Una guía ayuda a entender y elegir. Puede explicar qué información mirar en una bolsa de café y qué preguntar sobre la molienda. Una categoría reúne productos y permite comparar precios, pesos y presentaciones. La ficha de producto desarrolla una opción concreta y permite comprarla.

Abrí tres resultados que nos ayudaron a distinguirlos:

También encontré una guía de Hudson sobre qué café usar. Me podía orientar antes de comprar. La usamos para estudiar el formato educativo, sin tomar todas sus recomendaciones sobre café como verdades verificadas.

Agrupamos búsquedas que necesitan la misma respuesta

«Cómo usar prensa francesa» y «cómo hacer café en prensa francesa» mostraban páginas repetidas. Ambas apuntaban a aprender la preparación. Decidimos que un mismo tutorial podía atenderlas.

No hacía falta escribir dos versiones casi iguales cambiando el título. Nuestra propuesta quedó en tres páginas:

  1. Un tutorial para preparar el café.
  2. Una guía para elegir café y molienda.
  3. Una categoría para comparar y comprar los productos disponibles.

El tutorial puede enlazar a la guía cuando surja la duda de qué café usar. La guía puede enlazar a la categoría. También puede haber un enlace directo desde el tutorial a productos pertinentes: no necesitamos obligar al lector a recorrer las tres páginas.

La elección de palabras depende de lo que ofrece cada negocio. Una consulta comercial puede tener valor para un blog de recomendaciones si sus contenidos responden a lo que muestran los resultados. Para MDF, escribir una categoría de café no tendría sentido. Explicar este proceso de investigación sí.

Prioricé ayudar a elegir dentro de la categoría

Al revisar Señor K, me encontré con muchas opciones y tuve que abrir productos para conocerlos mejor. Mi propuesta fue mejorar la comparación dentro de la categoría de nuestra tienda ficticia.

Elegí tres filtros: precio, presentación molida o en grano y peso de la bolsa. Había dicho «cantidad», pero «peso» describe mejor si hablamos de 250 gramos o un kilo. El número de bolsas es otra decisión.

Además de los filtros, podríamos mostrar la molienda y el precio por 100 gramos en las tarjetas. Son propuestas para nuestro ejemplo, pendientes de implementación y prueba. Mi dificultad al comprar no demuestra que todos los clientes tengan el mismo problema, ni que todos los competidores carezcan de filtros.

Si la tienda ya permitiera comprar y solo tuviéramos tiempo para una mejora, empezaría por esa categoría. Habíamos identificado una dificultad concreta para comparar. Después trabajaría la guía de elección y el tutorial según los recursos y las dudas que siguieran apareciendo.

Repite la investigación con una oferta tuya

Descarga la ficha de investigación de palabras clave. Puedes completarla a mano: reserva una ficha por consulta y agrupa después las que resuelvan la misma necesidad.

Elige un producto, servicio o tema que sí puedas atender. Guarda el país y período de tus datos, revisa los resultados y decide qué página hace falta. Termina escribiendo qué crearías primero, qué problema resolvería y qué evidencia te falta antes de invertir más tiempo.